lahaine.org
Nacionales Galiza :: 29/12/2012

[Gal/Cast] Nomadismo carcelario

Carlos Calvo
La idea más común sobre el mundo carcelario es la de un sedentarismo extremo al modo del Conde de Monte Cristo

Galego

] A ideia mais comum sobre o mundo carcerário é a de um sedentarismo extremo ao jeito do Conde de Monte Cristo: anos e anos numha cela com a que o preso remata mimetizando-se, da que conhece todas as figuras e caras que albergam as manchas das paredes. Nada mais longe da realidade.

Como um estudante Erasmus adicto aos voos low-cost, os presos estám submetidos ao imperativo da mobilidade. Sobretodo nos últimos anos, as estratégias de erosom do preso passam cada vez mais pola mobilizaçom contínua. Os prisioneiros políticos, classificados como FIES 3, som constantemente mudados de cela ou de módulo, aproximadamente cada seis meses; quando nom som movidos de cárcere, sem nengum tipo de justificaçom legal. No meu caso, em menos de dous meses passei por duas celas em Soto del Real, quatro em Aranjuez, umha em Valdemoro, e duas em Topas (este último troco, voluntário, ao melhorar bastante as condiçons da cela).

Esta instabilidade, aliás, justifica nos olhos dos carcereiros umhas condiçons higiénicas e de instalaçons deploráveis, numhas celas em que, dependendo do regime, se podem passar de 22 a 20 horas como mínimo. Ao estar sempre na provisoriedade, os desperfeitos nom se arranjam. "É que nom funciona o interruptor da luz", "Dá igual, total só vas estar aqui dous dias". Dous dias com a luz acesa a todas horas. O mesmo passa quando nom há água quente, nom há cadeira, a água sai da bilha com ferrugem, a mesa está cheia de merda, etc., etc. Indo-se acumulando desperfeitos que nunca se arranjam, degradando as condiçons de vida dos seus moradores.

Estes despejos carcerários som sempre "express". A lei apenas obriga a que o preso seja avisado do seu translado na noite anterior à viagem. Isso se nom se ampara no "risco de fuga durante o translado", com o qual o preso é avisado de madrugada com um sucinto "recoja sus cosas que se va usted de traslado", sem saber tam sequer qual é o destino. Som as chamadas em gíria "kundas fantasma".
Cada translado acarreta normalmente a perda ou deterioro de pertenças pessoais, o reinício de trâmites burocráticos, etc. Ao estar limitado o peso das pertenças que o preso pode levar grátis, ou bem regala muitas cousas, ou bem paga um preço desorbitado para que lhas levem à nossa casa. Os objectos retidos, se os quer recuperar, tenhem que ir ser recolhidos pola família a umha cadeia que está amiúde a centos de quilómetros. Os problemas habituais das mudanças fora da cadeia, convertidos em quotidianidade.

Trata-se, enfim da mesma obrigaçom de circulaçom contínua que o capitalismo impom na sociedade, a umha velocidade tal que os laços, os símbolos, os abraços, as solidariedades, os significados e o arreigo, se fam impossíveis. Zizek citava um filósofo, do que nom recordo o nome, que punha como exemplo de "acumulaçom de substância" as constantes esperas dos cidadaos da RDA, no hospital, na estaçom do trem, nas lojas... A cadeia programa o desarreigo, evitando a formaçom de coágulos identitários. Neste macabro laboratório social, constrói-se o indivíduo que o capitalismo quer fazer crer natural: desarreigado, atomizado. Assim o modelo de pessoa da cárcere é o indivíduo sem laços, mas o modelo de pessoa do capitalismo é o encarcerado.

"É que para vós todas as celas som iguais, mas para nós som as nossas casas", respondia-lhe um companheiro a umha funcionária que pretendia resolver um problema através da mudança de cela. Como em toda relaçom de dominaçom, o dominado é reduzido a objecto, polo que a sua localizaçom nom é um problema de hábitat senom de classificaçom e colocaçom. Do mesmo jeito, as mudanças de horário e polo tanto de rutinas -dos que o translado som o exemplo mais extremo-, som transmitidas perante as queixas dos presos com um "que más te da, si total no tienes nada que hacer". Eis outro dos pontos chave da erosom carcerária: a ditadura do tempo abstracto.

Castellano

La idea más común sobre el mundo carcelario es la de un sedentarismo extremo al modo del Conde de Monte Cristo: años y años en una celda con la que el preso acaba por mimetizarse, de la que conoce todas las figuras y caras que albergan las manchas de las paredes. Nada más lejos de la realidad.
Como un estudiante Erasmus adicto a los vuelos low-cost, los presos están sometidos al imperativo de la movilidad. Sobre todo en los últimos años, las estrategias de erosión del preso pasan cada vez más por la movilización continua. Los prisioneros políticos, clasificados como FIES 3, son constantemente cambiados de celda o de módulo, aproximadamente cada seis meses; cuando no son movidos de cárcel, sin ningún tipo de justificación legal. En mi caso, en menos de dos meses pasé por dos celdas en Soto del Real, cuatro en Aranjuez, una en Valdemoro, y dos en Topas (este último cambio, voluntario, al mejorar bastante las condiciones de la celda).

Esta inestabilidad, además, justifica a los ojos de los carceleros unas condiciones higiénicas y de instalaciones deplorables, en unas celdas en que, dependiendo del régimen, se pueden pasar de 22 a 20 horas como mínimo. Al estar siempre en la provisionalidad los desperfectos no se arreglan. “Es que no funciona el interruptor de la luz”, “Da igual, total solo vas a estar aquí dos días”. Dos días con la luz encendida a todas horas. Lo mismo pasa cuando no hay agua caliente, no hay silla, el agua sale del grifo con herrumbre, la mesa está llena de mierda, etc., etc. Acumulándose desperfectos que nunca se arreglan, degradando las condiciones de vida de sus habitantes.

Estas movilizaciones carcelarias son siempre “express”. La ley sólo obliga a que el preso sea avisado de su traslado en la noche anterior al viaje. Esto si no se ampra en el “riesgo de fuga durante el traslado”, con lo que el preso es avisado de madrugada con un sucinto “recoja sus cosas que se va usted de traslado”, sin saber siquiera cual es el destino. Son las llamadas en jerga “kundas fantasma”.

Cada traslado acarrea normalmente la pérdida o deterioro de pertenencias personales, o el reinicio de trámites burocráticos, etc. Al estar limitado el peso de las pertenencias que el preso puede llevar gratis, o bien regala muchas cosas, o bien paga un precio desorbitado para que se las lleven a nuestra casa. Los objetos retenidos, se los quiere recuperar, tienen que ser recogidos por las familia a una cárcel que está a menudo a cientos de kilómetros. Los problemas habituales de los traslados fuera de la cárcel, convertidos en cotidianeidad.

Se trata en fin de la misma obligación de circulación continua que el capitalismo impone en la sociedad, a una velocidad tal que los lazos, los símbolos, los abrazos, las solidaridades, los significados y el arraigo, se hacen imposibles. Zizek citaba un filósofo, del que no recuerdo el nombre, que ponía un ejemplo de “acumulación de sustancia” las constantes esperas de los ciudadanos de la RDA, en el hospital, en la estación del tren, en las tiendas… La cárcel programa el desarraigo, evitando la formación de coágulos identitarios. En este macabro laboratorio social, se construye el individuo que el capitalismo quiere hacer creer natural: desarraigado, atomizado. Así el modelo de persona de la cárcel es el individuo sin lazos: pero el modelo de persona del capitalismo es el encarcelado.

“Es que para vosotros todas las celdas con iguales, pero para nosotros son nuestras casas”, le respondía un compañero a una funcionaria que pretendía resolver un problema a través de un traslado de celda. Como en toda relación de dominación, el dominado es reducido a objeto, por lo que su localización no es un problema de hábitat, sino de clasificación y colocación. Del mismo modo, los traslados de horario, y por lo tanto de rutinas –de los que el traslado son el ejemplo más extremo-, son transmitidas ante las quejas de los presos con un “que más te da, si total no tienes nada que hacer”. Ese es otro de los puntos clave de la erosión carcelaria: la dictadura del tiempo abstracto.

 

Contactar con La Haine

 

Este sitio web utiliza 'cookies'. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas 'cookies' y la aceptación de nuestra política de 'cookies'.
o

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal