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14/05/2019 :: Nacionales Galiza

"He de escribir a los compañeros que han quedado en prisión y explicarles que ha valido la pena"

x Brais G. Rouco, Ester Fayos / Directa.cat
Entrevista a Paco Cela, militante del PCE (r) e histórico miembro de los GRAPO

"He de escribir a los compañeros que han quedado dentro de la prisión y explicarles que ha valido la pena"

El militante del PCE (r) e histórico miembro de los GRAPO Paco Cela vuelve a su barrio natal, Agra do Orzán, tras 33 años en prisión 

Picassent (Horta Sur), 28 de abril de 2019. El militante del Partido Comunista de España Reconstituido, PCE (r), miembro histórico de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), Paco Cela, salió de la cárcel a las siete y media de la mañana después de 33 años de privación de libertad, en tres etapas diferentes. Su salida se avanzaba treinta minutos a la convocatoria de recibimiento organizada por el colectivo Antifascistas Valencia. "Tenían todo el día, desde las ocho hasta las once de la noche, para ponerlo en libertad. Pero ha salido a las siete y media, una manera de intentar boicotear la convocatoria ", criticaba una de las allí presentes. Sin embargo, antes de que el reloj marcara las ocho, ya había decenas de antifascistas llegadas desde Galicia, País Vasco, Cataluña, Madrid, Granada o la Comunidad Valenciana,

Ningún familiar de Cela pudo acompañarlo en el día de su liberación. Justo esa semana, su hermano, Carlos Cela, quien estuvo 23 años en prisión condenado también por pertenecer a los GRAPO, se encontraba en el hospital de la Coruña por haber sufrido un derrame cerebral. Carlos murió dos días más tarde. "Al final, te das cuenta de la deshumanización que provoca la estancia en prisión, de cómo separa familias y aísla las personas que están dentro. Es muy bestia ", manifestaba una de las antifascistas durante el acto de recibimiento.

La intención de Paco era marchar enseguida en Galicia para poder estar con su hermano, pero "al ver tanta gente, tantos jóvenes", decidió quedarse durante unas horas. En un bar cercano a la cárcel de Picassent, compartió algunos de sus sentimientos y emociones, lo que le ha dado fuerza para hacer de las frías paredes de las cárceles espacios de lucha. "Lo he hecho por vosotros, porque sé que todavía hay mucha gente que tiene conciencia, tiene memoria y lucha", explicaba abrumado por la presencia de tantas caras conocidas y otras que no lo eran tanto. Entre abrazos y aplausos, otro de los antifascistas presentes recordaba que muchas presas políticas pertenecientes al PCE (r) podrían haber salido de la cárcel mucho antes, si se hubieran arrepentido de su actividad política y hubieran renunciado a sus ideales. "Pero, al final, para la gente que milita, sus ideales van intrínsecos en su personalidad", sentenciaba.


Has estado tres veces en prisión. La segunda vez, te condenaron a 20 años, después de una acción de los GRAPO contra un edificio de la Hacienda pública.Qué recuerdo tienes del proceso judicial que se inició después?

Nosotros sabemos que nuestros juicios son una farsa. Es un trámite. La condena siempre está dictada de antemano. No importa que haya o no haya pruebas o testigos. Recuerdo que la primera acción, por un lado, se hizo para las elecciones gallegas, pero también fue en respuesta al asesinato de cuatro camaradas en Girona. Entré en la cárcel, aquí, en A Coruña, y justo dos días antes de Navidad, me trasladaron a la cárcel de Zamora. Cuando llegué a la cárcel de Zamora, me encontré con los camaradas. Justo llegué cuando se había ganado la huelga de hambre y se había roto esa campaña de círculo. Recuerdo que la experiencia es entrañable, de las mejores experiencias de mi vida, llegar y ver a los camaradas, la oportunidad de vivir en común. Cuando llegué a Zamora, me enamoró la sociedad comunista, la sociedad sin Estado, sin clases, en pequeño. Tuve la suerte de que, esa primera vez, me dieron libertad provisional. Con mi detención, habían desarticulado toda la vía en la Coruña, pero, a poco, empezamos otra vez. Me integré y participé en la fundación de la asamblea de parados y fuimos recuperando un poco la influencia. Cuando estaba todo un poco más montado, me volví a incorporar a la clandestinidad. Esto fue en 1981. Un año muy duro, porque mataron a los cuatro compañeros, dos eran de la Coruña y eran íntimos amigos. Después, mataron al fundador del Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), Enrique Cerdán, y en octubre caímos nosotros. habían desarticulado toda la vía en la Coruña, pero, a poco, empezamos otra vez. Me integré y participé en la fundación de la asamblea de parados y fuimos recuperando un poco la influencia. Cuando estaba todo un poco más montado, me volvió a incorporar a la clandestinidad. Esto fue en 1981. Un año muy duro, porque mataron a los cuatro compañeros, dos eran de la Coruña y eran íntimos amigos. Después, mataron al fundador del Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), Enrique Cerdán, y en octubre caímos nosotros. 

Desde la Transición, las autoridades españolas atribuyen todas las acciones reivindicadas por los GRAPO al PCE (r). En 2003, el juez Baltasar Garzón ordena la ilegalización del partido. En este marco de represión contra el PCE (r), eras detenido en junio de 2007 y condenado por tercera vez. Qué se alegó en contra tuya?

La cuestión es que, efectivamente, el Estado siempre ha intentado relacionar a los GRAPO con el PCE (r). De hecho, los ha puesto siempre como si todo fuera una única organización. Toda la documentación que existe del partido, en todos los documentos y estatutos, queda muy claro que el PCE (r) es exclusivamente una organización política, es la vanguardia de la clase obrera. Lo que saben es que, sin el PCE (r), sin el partido, el movimiento de la resistencia, que no sólo incluye a la guerrilla antifascista, sino a todo el conjunto de organizaciones de masas que se sitúan al margen y en contra de las instituciones burguesas, no podría sostenerse. Entonces, el objetivo no era tanto neutralizar a la guerrilla, sino que sabían muy bien que deberían acabar con el partido para avanzar con los objetivos. Y, en el año 2007, yo me incorporo. Pero, cuando llegue a la clandestinidad, los camaradas me dicen que me necesitan dentro del partido y me incorporo al PCE (r). Cuando me detienen, la acusación que se me formula es pertenencia a la organización armada PCE (r) -GRAPO, que no existe.

Paco Cela en su barrio natal, Agra do Orzán, A Coruña | BRAIS G. ROUCO

 Si miramos atrás hasta 1975, qué papel jugó el PCE en el periodo de la Transición?

Buf , te iba a decir una palabrota, pero mejor callo. Es lamentable, muy lamentable. No viene desde 1975, viene de bastantes años atrás. El PCE, que jugó un papel importantísimo, que fue el alma de la Guerra Civil contra el golpe de Estado de Franco y fue quien mantuvo la guerra antifranquista, que es uno de los ejemplos más heroicos de resistencia contra el fascismo , se cambió al revisionismo. A partir de ahí, no sólo aniquiló la guerrilla antifranquista, sino que comenzó una etapa de colaboración estrechísima con la burguesía española. Por lo tanto, cuando en 1975 se inicia la Transición, el PCE juega el papel que le asigna la burguesía, que es el de controlar el movimiento obrero, porque el mero cambio de fachada de régimen no pudiera tener una contestación acorde a la calle.


Son muchas quienes consideran que Santiago Carillo traicionó al partido firmando la Constitución española. Tú también lo piensas?

Fue una traición completa a la clase obrera y el movimiento obrero. No sólo lo entregó, sino que lo destruyó. Las tesis de la reconciliación nacional lo que hacen es abandonar la línea revolucionaria, los planteamientos marxistas-leninistas, y plantean la integración en el sistema para reformarlo. Evidentemente, se puede decir que el PCE fue el arma que le permitió a la oligarquía española poder realizar la maniobra de la Transición. Sin el PCE, la Transición, que fue -simplemente- pasar del régimen dictatorial de Franco al régimen fascista con máscara democrática, no hubiera sido posible. A partir de ahí, sólo tienes que fijarte en los pactos de la Moncloa que firmaron, todas las leyes antiterroristas que han firmado, todo el aval que le dieron para que se pudiera continuar torturando como en la época anterior, toda la pérdida de las conquistas obreras y sociales, y dejar absolutamente desvalida a la clase obrera frente al Estado. Por ello, el PCE fijó su ataque más visceral contra el PCE (r).


¿Cómo viviste la Transición?

[Ríe]. La viví con mucha intensidad. A partir de los años 60, finales de los 50, el movimiento comienza a recuperarse un poco de la derrota durísima de la Guerra Civil. Están las huelgas obreras en Barcelona, la huelga minera en Asturias y en otras zonas también. Poco a poco, el movimiento obrero y el movimiento de resistencia comienza a recuperar la confianza en sí mismo y, a partir de los 70, comienza a haber una verdadera eclosión de luchas obreras y luchas populares. En concreto, en Galicia, a nuestra generación la marcó de una manera muy intensa la huelga de astilleros en Ferrol, que adquirió, por momentos, un carácter insurreccional, y donde fueron asesinados dos obreros; y sobre todo la huelga general revolucionaria en Vigo, en 1973, que ya la prepara la organización marxista-leninista gallega.


Pero, tu eres muy joven por entonces.

Tenía 13 o 14 años. Era muy curioso, porque yo estaba estudiando en un colegio interno en Ourense y de eso me di cuenta después, porque la censura era tan feroz, tan férrea, que ni lo que pasaba en Ferrol ni en Vigo nos llegó en un primer momento. Yo empecé a incorporarme a partir del año 1975. En un primer momento, participe en las movilizaciones estudiantiles. Posteriormente, trabajando en la construcción, construyendo el tramo de la autopista que va de la Coruña a Santiago, a participar en la primera huelga de la construcción que se da en Galicia después de la Guerra Civil. Era un acto extraordinario, porque casi, casi, casi, tenía la sensación de estar tocando el cielo con los dedos de las manos. Y cuando empieza la maniobra de la Transición, francamente, yo nunca hubiera pensado que la podrían llevar a cabo. Veía tal movimiento de masas en la calle, tal entusiasmo, tal efervescencia, que me parecía increíble que aquello pudiera cuajar, pero la burguesía tenía muy bien atados los cabos. Otro factor que también utilizaron es el tema de la droga. En Coruña, vivíamos en un barrio obrero, y el tema de la droga lo metieron muya saco para acabar con los movimientos. Ya en 1981, en un momento de receso, veo que sí puede cuajar la maniobra de la Transición y que nos espera una gran travesía del desierto.


¿Qué nos ha dejado la cultura de la Transición?

La Transición nos ha dejado algo muy bello, todo aquel movimiento de masas revolucionario hecho con uñas y dientes, que consiguió abrir muchísimos espacios de libertad, que consiguió muchísimas cuotas de derechos económicos y sociales. Nos deja la herencia de que tenemos una clase obrera y un pueblo trabajador que, cuando sale a la calle y tiene una vanguardia que le enseña el camino, es imparable. El primer congreso de reconstitución del partido es en junio de 1975, en septiembre se producen los fusilamientos y los GRAPO, que aún no se reivindicaban con ese nombre, tienen que salir a dar una respuesta. Ya, de seguideta, en el 76 y el 77, se conseguía el apogeo de la Transición. Y cuando el Estado logra contar con el apoyo abierto y entusiasta de toda esa sierva servil y domesticada, nos quedamos solitos, y sin embargo, políticamente, derrotamos la maniobra de la Transición. Después de 40 años de práctica revolucionaria coherente y consecuente, aunque estamos todos, cancallats , que quien no está cojo, está torcido, y quién no, para seguir luchando, se le deberá dar una silla de ruedas o bombonas de oxígeno. Pero, sin embargo, el movimiento de la resistencia sigue en pie.

Paco Cela Seoane salió de la prisión de Picassent el pasado 28 de abril, después de estar encarcelado 33 años en tres etapas diferentes | BRAIS G. ROUCO

Durante tu estancia en prisión, has pasado en varias ocasiones por los módulos de aislamiento. Según la ley penitenciaria, el primer grado de aislamiento sólo es de aplicación en casos en que se manifiesta una agresividad evidente. En tu caso, ¿por qué te encerraban?

Somos clientes habituales de los módulos de aislamiento y de los bunkers. Dentro de las cárceles, el objetivo que se propone es destruir la identidad de los presos revolucionarios. Los módulos de aislamiento no son para gente conflictiva. Los módulos de aislamiento son para gente que no se saque y no comulga con la política penitenciaria, con la política de sometimiento de las personas, con la política de despersonalización, que te convertirte en una auténtica piltrafa. Nosotros siempre nos hemos planteado la prisión como una universidad de formación de revolucionarios. Hemos planteado un sinfín de luchas, combinadas con medios, como las huelgas de hambre, para conseguir unas mínimas condiciones dignas que nos permiten desarrollar nuestra personalidad, continuar organizándonos, formar nuestras comunes. Los intentos del Estado de destruirte, de aniquilarté y de convertirte en una piltrafa para despersonalizarté y, además, demostrarle al movimiento obrero que la resistencia es inútil, se han encontrado con nuestra constante de mantener nuestra identidad política y nuestra vocación, como revolucionarios que somos, en nuestra clase y en nuestro pueblo. Y también de demostrarle, en este sentido, a nuestra clase ya las masas populares, que la resistencia siempre es posible, si existe la determinación de llevarla a cabo, aún en las peores condiciones, aún dentro de las mismas entrañas de la bestia.

Según la Constitución española, estas medidas de seguridad están orientadas hacia la reeducación y la reinserción social. Pero, ¿son necesarias?

Para los presos revolucionarios, es un insulto que nos digan que debemos reinsertarnos. Nosotros siempre hemos sido reinsertados en una clase y en nuestro pueblo. Aquí nacimos, aquí crecimos y aquí nos hemos desarrollado políticamente. Cuando salimos siempre volvemos al seno de nuestra clase, para asumir todos sus problemas, para vivir como viven las masas populares y la clase obrera. Por lo tanto, nosotros no necesitamos ningún tipo de reinserción, es más, yo me niego, en redondo, en absoluto, con toda mi alma, a reinsertarme en el sistema que nos están ofreciendo, un sistema que está causando, en estos momentos, las mayores cuotas de barbarie. Por otra parte, es una burla, cuando hablan de la reinserción de los presos sociales. Los presos sociales, que por cierto, el 95, 97, 98, por no decirte, el 99% de los presos sociales son los hijos de la clase obrera y de las masas populares, que les han lanzado ellos a la marginalidad, y lo único que hacen es retirarlos de la calle para aparcar en un cementerio en las cárceles. Ni hay programa ni hay educadores ni hay asistentes ni hay talleres, pero aunque las hubiera, el problema no está en lo que les puedan enseñar en la cárcel. Cuando salen a la calle, vuelven al mismo tipo de sociedad, una sociedad que lo único que les ofrecerá es opresión, explotación y marginalidad, el problema no está en lo que les puedan enseñar en la cárcel. Cuando salen a la calle, vuelven al mismo tipo de sociedad, una sociedad que lo único que les ofrecerá es opresión, explotación y marginalidad, el problema no está en lo que les puedan enseñar en la cárcel. Cuando salen a la calle, vuelven al mismo tipo de sociedad, una sociedad que lo único que les ofrecerá es opresión, explotación y marginalidad,ergo , si tú no solucionas las cosas que han provocado que tantos jóvenes de nuestro país acaban derivando al mundo de la delincuencia, si no solucionas estas cosas y los devuelves al mismo entorno y con las mismas causas que los llevaron a la delincuencia, entonces , con todo este conjunto de factores, hablar de la reinserción de la que presumen, no es que sea una farsa, es que es un insulto.


¿Que nunca olvidarás de todos estos años en la cárcel?

A los camaradas, a los compañeros, a ellos no les olvidaré. A ver, cuando tienes la inmensa fortuna de haber podido galopar con compañeros de batalla de la talla de Manuel Martínez, de Juan García, de Lucio, de Arango, de Victoria, y los ves con 70, 75, 68, 69 años , después de una vida entera de lucha, de clandestinidad, de torturas, de prisión y te llega una carta y los sigues viendo la misma frescura, el mismo entusiasmo, la misma ilusión, las mismas ganas, pues, mujer, cuando ves todos eso, dices: "Pero, como voy yo a bajar los brazos y luego mirarles a los ojos". Esto es lo que me lleve de la prisión, son los compañeros, son los camaradas. Nunca te fallan, siempre están ahí, en las horas más negras. Cuando por cualquier tipo de motivo, un suceso familiar, un mal momento, estás en la soledad de la celda, haces brujería, en el sentido que los invocas, y siempre, siempre, no importan los hilados, los muros que te meten, los camaradas siempre te abrazan, siempre te abrigue. De alguna forma te dicen: "Estamos aquí, estamos contigo, no estás solo, venga, vamos hacia adelante".


Este Primero de Mayo arrancaba una nueva huelga de hambre colectiva en las cárceles del Estado español . Tú has protagonizado la huelga de hambre más larga de la historia, 435 días. De dónde se saca la fuerza para hacer todas esas huelgas de hambre dentro de la prisión?

Buena pregunta [risas]. Primero, los compañeros. Para mí, los compañeros son la sal de la vida. Segundo, de la confianza ciega de la clase obrera y de los pueblos. Tercero, que hay que ser coherentes. Un comunista, un revolucionario o un antifascista debe predicar con el ejemplo y cuando el enemigo te quiera aniquilar te quedan dos opciones, sólo dos: una, rendirte, u otra, luchar hasta el último hombre. Yo no tengo duda, no dudé en la opción a elegir. He luchado hasta el último hombre. Entonces, para poder continuar aportando nuestro pequeño granito de arena a la causa más bella de la humanidad, que es la lucha por una nueva sociedad, por unas nuevas relaciones humanas, cuando esto está en juego, tu vida es lo de menos . Nosotros nos hemos jugado muchas veces la vida, de hecho, de todos los que hemos estado, hemos sobrevivido muy pocos. Mira, a veces, nos planteábamos que la victoria depende de muchos factores. Uno, el más importante, y que a veces lo tenemos muy poco en cuenta, es el mismo proceso de maduración de las condiciones. Pero, lo que siempre hemos tenido claro, porque nos hemos declarado legítimos herederos de los maquis, de la guerrilla antifranquista, es que nunca íbamos a traicionar el legado revolucionario pasado. Y en este sentido estoy sumamente satisfecho.


En estos últimos años que has estado en prisión, ¿has estado al tanto de la evolución del Estado?

Sí, claro, tampoco nos ha sorprendido. De hecho, en ese momento, ya por el 96 o el 97, Manuel Arenas planteó que el régimen se encontraba en un cruce, que había quemado todas las naves de la reforma política de la transición. Sólo tenía dos caminos, o bien reconocer la derrota y realizar las concesiones al movimiento obrero y popular, concesiones en las libertades políticas y en el terreno de los derechos laborales, sociales y económicos, o bien emprender una vida hacia adelante, que nosotros llamamos el retorno hacia sus orígenes fascistas. Y es lo que han hecho, y desde entonces no han parado.


¿Crees que ha habido algún cambio?

En las últimas décadas, lo que ha acentuado, dada la crisis política, son todos los aspectos represivos. Ya no convencen. Tanto los partidos reformistas, PP, PSOE e Izquierda Unida, como los sindicatos están absolutamente desprestigiados. Entonces, a falta de elementos, de herramientas para el control y participación social, tienen que recurrir a la represión más desenfrenada. El problema que tienen es que ahora no se trata de reprimir a cuatro locos, a cuatro revolucionarios, el problema es que deben reprimir a sectores más amplios de la población y esto, llegará un momento, más bien antes que después, en la que irá a su contra. Le pasó al mismo al régimen de Franco en sus últimos años. En los años 50 y 60, no era el mismo reprimir a unos pocos cientos de iluminados, que cuando se encontraron con el movimiento de masas, un movimiento mucho más masivo en la calle. A partir de ahí, la represión se transformó en su contra. Cada vez que ellos hacían un paso, sacaban a los de Fuerza Nueva, la policía, ... Pero, el movimiento, lejos de amedrentarse y replegarse, iba creciendo. Ha llegado a pasar en estos momentos algo muy parecido. Cuando estalla la crisis económica de 2007 y 2008, empeora y comienza a tener una contestación importante en la calle. Fuera del control de esta izquierda servil y domesticada, de la noche a la mañana se sacan del sombrero a unos Podemos, que en cierto modo, cumplieron un poco ese papel, pero tan sólo, cinco o seis años después, vuelven a estar absolutamente desprestigiados. No tienen otro camino. Para mantener sus privilegios, para mantener sus chiringuitos , en estos momentos, cuentan con la policía y poco más.


¿Qué futuro auguras dentro del Estado?

No se debe desligar lo que está pasando en España con el resto de la situación internacional. Claro, dentro, la gran dificultad que tienes es el aislamiento, todos los impedimentos que ponen a la comunicación. Pero, lo que augurio es que el imperialismo de esta fase cada vez encontrará más problemas para poder mantener su dominación, tanto sea en Europa como en América Latina, como en Asia, como en cualquier parte del planeta. Creo que estamos en vísperas de un gran despertar del movimiento obrero mundial y que nos sorprenderá y nos dará muchas alegrías.


¿Ante esta actitud tan positiva, tienes pensado continuar con la militancia?

Los comunistas solemos responder con una frase de nuestro secretario general. A mí me enamora esta frase, porque sintetiza mi visión de la militancia, de la vida y de todo. Cuando cayó el muro de Berlín, cayó todo el campo socialista del este, la Unión Soviética y otros países, yo pensaba que nadie en el movimiento comunista internacional sabía qué hacer o por dónde tirar. Era un momento, como decía algún compañero, de clavarte en la trinchera e insistir a toda costa, pero sin sacar la cabeza, para que te quieren. En este momento, donde, lógicamente, podían surgir dudas sobre el desarrollo del proyecto revolucionario, Arenas planteó que, en primer lugar, el empeño en hacer la revolución era una cuestión de actitud, y venía a decir algo así: " si mañana se produjera un cataclismo cósmico, y el resultado nos llevará de nuevo a la época de los faraones o de los cesars romanos, nosotros ya no podríamos ser cosa deiferente a lo que somos, comunistas".

Paco Cela pone ante una pintada que celebra su salida de prisión en su barrio natal, Agra do Orzán | BRAIS G. ROUCO

¿Qué han supuesto para ti estos 33 años en la cárcel?

[Ríe]. A ver, es que si no lo explico bien, puede parecer un chiste. Para mí, ha sido fiesta, lo hemos vivido con una intensidad tremenda, la lucha de clases para nosotros es una fiesta. Hemos participado, hemos aportado nuestro granito de arena, hemos mantenido nuestro cordón umbilical, que nos mantenía unidos a nuestra clase y nuestro pueblo, hemos saltado eufóricos de alegría cada vez que nuestro pueblo conseguía una pequeña victoria, nos hemos comido los puños de rabia cuando sufrían un revés o una derrota, pero hemos estado. Mira, en esta vida hay dos tipos de personas, las que pasan por la vida siendo medio muertas y medio vivas, es decir, no se enteran una oblea de lo que es la vida, y las que prefieren quemarla hasta terminarla. Hay una canción, que es la que más me enamora de Víctor Jara, que dice algo así: "La vida puede ser entera en cinco minutos". Nosotros hemos tenido toda la eternidad, y dos y tres y cuatro.


¿Cómo te sentiste ante la recepción de decenas de antifascistas?

Deslumbrado. Tenía comunicación, bien por teléfono o por carta, y sabía que estaban preparando un buen recibimiento. Evidentemente, no era para mí. Es esto que estás en el lugar y en la hora adecuada. Eran todos los años de resistencia en las cárceles, lo que suponía el reconocimiento. La primera vez que salí, en la estación de ferrocarril, sólo me estaba esperando mi madre y mi hermano Suso. La segunda vez, que fue en el 2004, me estaban esperando unos 15 y 20 compañeros. Pero, claro, esta vez que he salido, madre mía! Tengo que escribir a los compañeros que han quedado dentro de la prisión y explicarles que sí, que ha valido la pena, bastante bien, picar en la piedra, hacer la travesía del desierto y ahí está la gente.


Había mucha gente joven.

Lo que me deslumbró, lo que me puso el corazón contento es que, aparte de los compañeros de siempre, al resto de gente no conocía a nadie, a nadie, a nadie. Y todo gente joven. Tengo una noción muy nublada de ese día, pero había gente de Castellón, de Valencia, de Euskadi, de Galicia, de Madrid, de Granada, ... Yo que sé! Por cierto, cuando sales, tienes dos sentimientos muy opuestos. Por un lado, es la alegría de volver a recobrar la libertad y de volver a encontrarse con los compañeros que ya están en la calle. Es la hostia. Pero, cuando sales, lo haces sabiendo que detrás de las rejas se queda otro buen número de compañeros. Esto es muy doloroso.


Durante estos años en prisión has escrito muchos poemas. ¿quieres recitarnos uno?

Hostia. [Ríe]. Mira, cuando he vuelto a casa, he estado en el piso de mi hermano y me ha metido canciones de Pablo Hasél con poemas míos. Créeme, los que metió, que fueron diez o doce, sólo conocía uno. Yo siempre decía: "¿Qué poeta voy a ser yo? Si apenas sé juntar cuatro letras ". Lo que ocurre es que como los intelectuales y los poetas, la inmensa mayoría, se fugaron en el campo de la burguesía, alguien tenía que intentar cubrir un poco el vacío. Bueno, algún que otro hemos tratado de cubrirlo. No conozco a muchos más, pero te encuentras con Pablo Hasél, te encuentras con algunos raperos, te encuentras con algunos chavales y dices: "Joder, menos mal que ha llegado!". No me acuerdo muy bien de algún poema, pero a mí me gusta mucho uno que creo que representa bastante bien mi posición en la vida. Decía: "Que la revolución es un continuo inicio, que es tropezar, caer, descalabrarté, volver a ponerte en pie, sonrisa, volver a desplegar el vuelo, levantar, volar y otro batacazo. Y siempre es un inicio, y otro inicio, y otro inicio ".

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Paco Cela, militant del PCE(r) i històric membre dels GRAPO

"He d'escriure als companys que han quedat dins de la presó i explicar-los que ha valgut la pena"

El militant del PCE(r) i històric membre dels GRAPO Paco Cela torna al seu barri natal, Agra do Orzán, després de 33 anys a la presó / BRAIS G. ROUCO

 Picassent (Horta Sud), 28 d’abril de 2019. El militant del Partit Comunista d’Espanya Reconstituït, PCE(r), membre històric dels Grups de Resistència Antifeixista Primer d’Octubre (GRAPO), Paco Cela, va eixir de la presó a les set i mitja del matí després de 33 anys de privació de llibertat, en tres etapes diferents. La seua eixida s’avançava trenta minuts a la convocatòria de rebuda organitzada pel col·lectiu Antifeixistes País Valencià. “Tenien tot el dia, des de les huit fins a les onze de la nit, per a posar-lo en llibertat. Però ha eixit a les set i mitja, una manera d’intentar boicotejar la convocatòria”, criticava una de les allà presents. Tot i això, abans que el rellotge marcara les huit, ja hi havia desenes d’antifeixistes arribades des de Galícia, el País Basc, Catalunya, Madrid, Granada o el País Valencià, així com algunes de les companyes de lluita de Cela i, fins i tot, altres represaliats com el raper Pablo Hasél, preparades per a rebre’l, no sense abans ser identificades per diversos agents policials.

Cap familiar de Cela va poder acompanyar-lo en el dia del seu alliberament. Dos dies més tard, el seu germà, Carlos Cela, qui va estar 23 anys a la presó condemnat també per pertànyer als GRAPO, va morir

Cap familiar de Cela va poder acompanyar-lo en el dia del seu alliberament. Just eixa setmana, el seu germà, Carlos Cela, qui va estar 23 anys a la presó condemnat també per pertànyer als GRAPO, es trobava a l’hospital de la Corunya per haver sofrit un vessament cerebral. Carlos va morir dos dies més tard. “Al final, t’adones de la deshumanització que provoca l’estança en presó, de com separa famílies i aïlla les persones que estan dins. És molt bèstia”, manifestava una de les antifeixistes durant l’acte de rebuda.

La intenció de Cela era marxar de seguida a Galícia per poder estar amb el seu germà, però “al veure tanta gent, tants joves”, va decidir quedar-se durant unes hores. En un bar pròxim a la presó de Picassent, va compartir alguns dels seus sentiments i emocions, allò que li ha donat força per fer de les fredes parets de les presons espais de lluita. “Ho he fet per vosaltres, perquè sé que encara hi ha molta gent que té consciència, té memòria i lluita”, explicava aclaparat per la presència de tantes cares conegudes i altres que no ho eren tant. Entre abraçades i aplaudiments, un altre dels antifeixistes presents recordava que moltes preses polítiques pertanyents al PCE(r) podrien haver eixit de la presó molt abans, si s’hagueren penedit de la seua activitat política i hagueren renunciat als seus ideals. “Però, al final, per a la gent que milita, els seus ideals van intrínsecs a la seua personalitat”, sentenciava.


Has estat tres vegades a la presó. La segona vegada, et condemnaren a 20 anys, després d’una acció dels GRAPO contra un edifici de l’hisenda pública. Quin record tens del procés judicial que es va iniciar després?

“Nosaltres sabem que els nostres judicis són una farsa. És un tràmit. La condemna sempre està dictada per endavant. No importa que hi haja o no hi haja proves o testimonis”

Nosaltres sabem que els nostres judicis són una farsa. És un tràmit. La condemna sempre està dictada per endavant. No importa que hi haja o no hi haja proves o testimonis. Recorde que la primera acció, per una banda, es va fer per les eleccions gallegues, però també va ser en resposta a l’assassinat de quatre camarades en Girona. Vaig entrar a la presó, ací, a la Corunya, i just dos dies abans de Nadal, em traslladaren a la presó de Zamora. Quan vaig arribar a la presó de Zamora, em vaig trobar amb els camarades. Just vaig arribar quan s’havia guanyat la vaga de fam i s’havia trencat eixa campanya de cércol. Recorde que l’experiència és entranyable, de les millors experiències de la meua vida, arribar i veure als camarades, l’oportunitat de viure en comuna. Quan vaig arribar a Zamora, em va enamorar la societat comunista, la societat sense Estat, sense classes, en xicotet. Vaig tindre la sort que, eixa primera vegada, em van ficar en llibertat provisional. Amb la meua detenció, havien desarticulat tota la via en la Corunya, però, a poquet, vam començar una altra vegada. Em vaig integrar i vaig participar en la fundació de l’assemblea d’aturats i vam anar recuperant un poc la influència. Quan estava tot un poc més muntat, em vaig tornar a incorporar a la clandestinitat. Açò va ser en 1981. Un any molt dur, perquè van matar als quatre companys, dos eren de la Corunya i eren íntims amics. Després, van matar al fundador del Grup de Resistència Antifeixista Primer d’Octubre (GRAPO), Enrique Cerdán, i en octubre vam caure nosaltres.


Des de la Transició, les autoritats espanyoles atribueixen totes les accions reivindicades pels GRAPO al PCE(r). En 2003, el jutge Baltasar Garzón ordena la il·legalització del partit. En aquest marc de repressió contra el PCE(r), eres detingut en juny de 2007 i condemnat per tercera vegada. Què es va al·legar en contra teua?

La qüestió és que, efectivament, l’Estat sempre ha intentat relacionar als GRAPO amb el PCE(r). De fet, els ha posat sempre com si tot fora una única organització. Tota la documentació que existeix del partit, en tots els documents i estatuts, queda molt clar que el PCE(r) és exclusivament una organització política, és l’avantguarda de la classe obrera. El que saben és que, sense el PCE(r), sense el partit, el moviment de la resistència, que no només inclou a la guerrilla antifeixista, sinó a tot el conjunt d’organitzacions de masses que se situen al marge i en contra de les institucions burgeses, no podria sostenir-se. Aleshores, l’objectiu no era tant neutralitzar a la guerrilla, sinó que sabien molt bé que haurien d’acabar amb el partit per a avançar amb els objectius. I, en l’any 2007, jo m’incorpore. Però, quan arribe a la clandestinitat, els camarades em diuen que em necessiten dins del partit i m’incorpore al PCE(r). Quan em detenen, l’acusació que se’m formula és pertinença a l’organització armada PCE(r)-GRAPO, que no existeix.

Paco Cela al seu barri natal, Agra do Orzán, la Corunya|BRAIS G. ROUCO

Si mirem endarrere fins al 1975, quin paper va jugar el PCE en el període de la Transició?

Buf, t’anava a dir una paraulota, però calle. És lamentable, molt lamentable. No ve des de 1975, ve de bastants anys enrere. El PCE, que va jugar un paper importantíssim, que va ser l’ànima de la Guerra Civil contra el colp d’Estat de Franco i va ser qui va mantenir la guerra antifranquista, que és un dels exemples més heroics de resistència contra el feixisme, es va canviar al revisionisme. A partir d’ací, no només va aniquilar la guerrilla antifranquista, sinó que va començar una etapa de col·laboració estretíssima amb la burgesia espanyola. Per tant, quan el 1975 s’inicia la Transició, el PCE juga el paper que li assigna la burgesia, que és el de controlar el moviment obrer, perquè el mer canvi de façana de règim no poguera tenir una contestació concorde al carrer.


Són moltes qui consideren que Santiago Carillo va trair al partit signant la Constitució espanyola. Tu també ho penses?

“Es pot dir que el PCE va ser l’arma que li va permetre a l’oligarquia espanyola poder realitzar la maniobra de la Transició. Sense el PCE, la Transició no haguera estat possible”

Va ser una traïció completa a la classe obrera i al moviment obrer. No només el va trair, sinó que el va destruir. Les tesis de la reconciliació nacional el que fan és abandonar la línia revolucionària, els plantejaments marxistes-leninistes, i plantegen la integració en el sistema per reformar-lo. Evidentment, es pot dir que el PCE va ser l’arma que li va permetre a l’oligarquia espanyola poder realitzar la maniobra de la Transició. Sense el PCE, la Transició, que va ser –simplement– passar del règim dictatorial de Franco al règim feixista amb màscara democràtica, no haguera estat possible. A partir d’ací, només has de fixar-te en els pactes de la Moncloa que van signar, totes les lleis antiterroristes que han signat, tot l’aval que li van donar perquè es poguera continuar torturant com en l’època anterior, tota la pèrdua de les conquestes obreres i socials, i deixar absolutament desbalaïda a la classe obrera front l’Estat. Per això, el PCE va fixar el seu atac més visceral contra el PCE(r).


Com vas viure la Transició?

[Riu]. La vaig viure amb molta intensitat. A partir dels anys 60, finals dels 50, el moviment comença a recuperar-se un poc de la derrota duríssima de la Guerra Civil. Estan les vagues obreres a Barcelona, la vaga minera en Astúries i en altres zones també. A poc a poc, el moviment obrer i el moviment de resistència comença a recuperar la confiança en si mateix i, a partir dels 70, comença a haver-hi una vertadera eclosió de lluites obreres i lluites populars. En concret, a Galícia, a la nostra generació la va marcar d’una manera molt intensa la vaga de drassanes a Ferrol, que va adquirir, per moments, un caràcter insurreccional, i on van ser assassinats dos obrers; i sobretot la vaga general revolucionària a Vigo, en 1973, que ja la prepara l’organització marxista-leninista gallega.


Però, tu eres molt jove en aquells dies.

“Era un acte extraordinari, perquè quasi, quasi, quasi, tenia la sensació d’estar tocant el cel amb els dits de les mans. I quan comença la maniobra de la Transició, francament, jo mai haguera pensat que la podrien dur a terme”

Tenia 13 o 14 anys. Era molt curiós, perquè jo estava estudiant en un col·legi intern en Ourense i d’això em vaig adonar després, perquè la censura era tan feroç, tan fèrria, que ni el que passava a Ferrol ni a Vigo ens va arribar en un primer moment. Jo vaig començar a incorporar-me a partir de l’any 1975. En un primer moment, participe en les mobilitzacions estudiantils. Posteriorment, treballant a la construcció, construint el tram de l’autopista que va de la Corunya a Santiago, participe en la primera vaga de la construcció que es dona a Galícia després de la Guerra Civil. Era un acte extraordinari, perquè quasi, quasi, quasi, tenia la sensació d’estar tocant el cel amb els dits de les mans. I quan comença la maniobra de la Transició, francament, jo mai haguera pensat que la podrien dur a terme. Veia tal moviment de masses al carrer, tal entusiasme, tal efervescència, que em pareixia increïble que allò poguera quallar, però la burgesia tenia molt ben nugats els caps. Un altre factor que també utilitzaren és el tema de la droga. A la Corunya, vivíem en un barri obrer, i el tema de la droga el van ficar molt a saco per acabar amb els moviments. Ja en 1981, en un moment de recés, veig que sí que pot quallar la maniobra de la Transició i que ens espera una gran travessia del desert.


Què ens ha deixat la cultura de la Transició?

La Transició ens ha deixat una cosa molt bella, tot aquell moviment de masses revolucionari fet amb ungles i dents, que va aconseguir obrir moltíssims espais de llibertat, que va aconseguir moltíssimes quotes de drets econòmics i socials. Ens deixa l’herència de què tenim una classe obrera i un poble treballador que, quan ix al carrer i té una avantguarda que li ensenya el camí, és imparable. El primer congrés de reconstitució del partit és en juny de 1975, el setembre es produeixen els afusellaments i els GRAPO, que encara no es reivindicaven amb aquell nom, han d’eixir a donar una resposta. Ja, de seguideta, en el 76 i el 77, s’aconseguia l’apogeu de la Transició. I quan l’Estat aconsegueix comptar amb el suport obert i entusiasta de tota eixa serva servil i domesticada, ens quedem solets, i tot i això, políticament, vam derrotar la maniobra de la Transició. Després de 40 anys de pràctica revolucionària coherent i conseqüent, encara estem tots, cancallats, que qui no està coix, està tort, i qui no, per a continuar lluitant, se li haurà de donar una cadira de rodes o bombones d’oxigen. Però, tot i això, el moviment de la resistència segueix en peu.

Paco Cela va eixir de la presó de Picassent el passat 28 d’abril, després d’estar empresonat 33 anys en tres etapes diferents|BRAIS G. ROUCO

Durant la teua estança en presó, has passat en diverses ocasions pels mòduls d’aïllament. Segons la llei penitenciària, el primer grau d’aïllament només és d’aplicació en casos en què es manifesta una agressivitat evident. En el teu cas, per què et tancaven?

Som clients habituals dels mòduls d’aïllament i dels búnquers. Dins de les presons, l’objectiu que es proposa és destruir la identitat dels presos revolucionaris. Els mòduls d’aïllament no són per a gent conflictiva. Els mòduls d’aïllament són per a gent que no es traga i no comulga amb la política penitenciària, amb la política de submissió de les persones, amb la política de despersonalització, de convertir-te en una autèntica piltrafa. Nosaltres sempre ens hem plantejat la presó com una universitat de formació de revolucionaris. Hem plantejat una infinitat de lluites, combinades amb mitjans, com les vagues de fam, per tal d’aconseguir unes mínimes condicions dignes que ens permeten desenvolupar la nostra personalitat, continuar organitzant-nos, formar les nostres comunes. Els intents de l’Estat de destruir-te, d’aniquilar-te i de convertir-te en una piltrafa per a despersonalitzar-te i, a més, demostrar-li al moviment obrer que la resistència és inútil, s’han trobat amb la nostra constant de mantenir la nostra identitat política i la nostra vocació, com a revolucionaris que som, a la nostra classe i al nostre poble. I també de demostrar-li, en aquest sentit, a la nostra classe i a les masses populars, que la resistència sempre és possible, si existeix la determinació de dur-la a terme, tot i en les pitjors condicions, encara dins de les mateixes entranyes de la bèstia.


Segons la Constitució espanyola, aquestes mesures de seguretat estan orientades cap a la reeducació i la reinserció social. Però, són necessàries?

Per als presos revolucionaris, és un insult que ens diguen que hem de reinserir-nos. Nosaltres sempre hem estat reinserits en una classe i en el nostre poble. Ací vam néixer, ací vam créixer i ací ens hem desenvolupat políticament. Quan sortim sempre tornem al si de la nostra classe, per a assumir tots els seus problemes, per a viure com viuen les masses populars i la classe obrera. Per tant, nosaltres no necessitem cap mena de reinserció, és més, jo em negue, en rodó, en absolut, amb tota la meua ànima, a reinserir-me en el sistema que ens estan oferint, un sistema que està causant, en aquests moments, les majors quotes de barbàrie. D’altra banda, home, és una burla, quan parlen de la reinserció dels presos socials. Els presos socials, que per cert, el 95, 97, 98, per no dir-te, el 99% dels presos socials són els fills de la classe obrera i de les masses populars, que els han llançat ells a la marginalitat, i l’única cosa que fan és retirar-los del carrer per a aparcar-los en un cementiri en les presons. Ni hi ha programa ni hi ha educadors ni hi ha assistents ni hi ha tallers, però encara que n’hi hagués, el problema no està en el que els puguen ensenyar en la presó. Quan ixen al carrer, tornen al mateix tipus de societat, una societat que l’única cosa que els oferirà és opressió, explotació i marginalitat, ergo, si tu no soluciones les coses que han provocat que tants joves del nostre país acaben derivant al món de la delinqüència, si no soluciones aquestes coses i els retornes al mateix entorn i amb les mateixes causes que els van portar a la delinqüència, llavors, amb tot aquest conjunt de factors, parlar de la reinserció de la qual presumeixen, no és que siga una farsa, és que és un insult.


Que no oblidaràs mai de tots aquests anys a la presó?

“Per als presos revolucionaris, és un insult que ens diguen que hem de reinserir-nos. Nosaltres sempre hem estat reinserits en una classe i en el nostre poble. Ací vam néixer, ací vam créixer i ací ens hem desenvolupat políticament”

Als camarades, als companys, a ells no els oblidaré mai. A veure, quan tens la immensa fortuna d’haver pogut galopar amb companys de batalla de la talla de Manuel Martínez, de Juan García, de Lucio, d’Arango, de Victòria, i els veus amb 70, 75, 68, 69 anys, després d’una vida sencera de lluita, de clandestinitat, de tortures, de presó i t’arriba una carta i els continues veient la mateixa frescor, el mateix entusiasme, la mateixa il·lusió, les mateixes ganes, doncs, dona, quan veus tots això, dius: “Però, com vaig jo a abaixar els braços i després mirar-li als ulls”. Això és el que em porte de la presó, són els companys, són els camarades. Mai et fallen, sempre estan ací, en les hores més negres. Quan per qualsevol tipus de motiu, un succés familiar, un mal moment, estàs en la solitud de la cel·la, fas bruixeria, en el sentit que els invoques, i sempre, sempre, no importen els filats, els murs que et fiquen, els camarades sempre t’abracen, sempre t’abriguen. D’alguna forma et diuen: “Estem ací, estem amb tu, no estàs sol, vinga, anem cap endavant”.


Aquest Primer de Maig arrencava una nova vaga de fam col·lectiva a les presons de l’Estat espanyol. Tu has protagonitzat la vaga de fam més llarga de la història, 435 dies. D’on es treu la força per fer totes eixes vagues de fam dins de la presó?

Bona pregunta [riu]. Primer, dels companys. Per a mi, els companys són la sal de la vida. Segon, de la confiança cega de la classe obrera i dels pobles. Tercer, que cal ser coherents. Un comunista, un revolucionari o un antifeixista ha de predicar amb l’exemple i quan l’enemic et vulga aniquilar et queden dues opcions, només dues: una, rendir-te, o una altra, lluitar fins a l’últim home. Jo no tinc dubte, no dubte en l’opció a triar. He lluitat fins a l’últim home. Aleshores, per a poder continuar aportant el nostre petit granet de sorra a la causa més bella de la humanitat, que és la lluita per una nova societat, per unes noves relacions humanes, quan això està en joc, la teua vida és això de menys. Nosaltres ens hem jugat moltes vegades la vida, de fet, de tots els que hem estat, hem sobreviscut molt poquets. Mira, a vegades, ens plantejàvem que la victòria depén de molts factors. Un, el més important, i que a vegades ho tenim molt poc en compte, és el mateix procés de maduració de les condicions. Però, el que sempre hem tingut clar, perquè ens hem declarat legítims hereus dels maquis, de la guerrilla antifranquista, és que mai anàvem a trair el llegat revolucionari passat. I en aquest sentit estic summament satisfet.


En aquests últims anys que has estat a la presó, has estat al corrent de l’evolució de l’Estat?

Sí, clar, tampoc ens ha sorprés. De fet, en aquell moment, ja pel 96 o el 97, Manuel Arenas va plantejar que el règim es trobava en una cruïlla, que havia cremat totes les naus de la reforma política de la transició. Només tenia dos camins, o bé reconéixer la derrota i realitzar les concessions al moviment obrer i popular, concessions en les llibertats polítiques i en el terreny dels drets laborals, socials i econòmics, o bé emprendre una vida cap endavant, que nosaltres diem el retorn cap als seus orígens feixistes. I és el que han fet, i des d’aleshores no han parat.


Creus que hi ha hagut algun canvi?

“Tant els partits reformistes, PP, PSOE i Esquerra Unida, com els sindicats estan absolutament desprestigiats. Aleshores, a falta d’elements, d’eines per al control i participació social, han de recórrer a la repressió més desenfrenada”

En les últimes dècades, el que s’ha accentuat, donada la crisi política, són tots els aspectes repressius. Ja no convencen. Tant els partits reformistes, PP, PSOE i Esquerra Unida, com els sindicats estan absolutament desprestigiats. Aleshores, a falta d’elements, d’eines per al control i participació social, han de recórrer a la repressió més desenfrenada. El problema que tenen és que ara no es tracta de reprimir a quatre bojos, a quatre revolucionaris, el problema és que han de reprimir a sectors més amplis de la població i això, arribarà un moment, més aviat abans que després, en què anirà a la seua contra. Li va passar al mateix al règim de Franco en els seus últims anys. En els anys 50 i 60, no era el mateix reprimir a uns pocs centenars d’il·luminats, que quan es van trobar amb el moviment de masses, un moviment molt més massiu al carrer. A partir d’ací, la repressió es va transformar a la seua contra. Cada vegada que ells feien un pas, treien als de Fuerza Nueva, la policia,… Però, el moviment, lluny d’acoquinar-se i replegar-se, anava creixent. Ha arribat a passar en aquests moments una cosa molt semblant. Quan esclata la crisi econòmica de 2007 i 2008, empitjora i comença a tenir una contestació important al carrer. Fora del control d’aquesta esquerra servil i domesticada, de la nit al dia es treuen del barret a uns Podemos, que en certa manera, van complir una mica aquest paper, però tan sols, cinc o sis anys després, tornen a estar absolutament desprestigiats. No tenen un altre camí. Per a mantenir els seus privilegis, per a mantenir els seus chiringuitos, en aquests moments, compten amb la policia i poquet més.


Quin futur augures dins de l’Estat?

No s’ha de deslligar el que està passant en l’Estat espanyol amb la resta de la situació internacional. Clar, dins, la gran dificultat que tens és l’aïllament, tots els impediments que posen a la comunicació. Però, el que augure és que l’imperialisme d’aquesta fase cada vegada trobarà més problemes per a poder mantenir la seua dominació, tant siga a Europa com a Amèrica Llatina, com a Àsia, com en qualsevol part del planeta. Crec que estem en vespres d’un gran despertar del moviment obrer mundial i que ens sorprendrà i ens donarà moltes alegries.


Davant d’aquesta actitud tan positiva, tens pensat continuar amb la militància?

Els comunistes solem respondre amb una frase del nostre secretari general. A mi m’enamora aquesta frase, perquè sintetitza la meua visió de la militància, de la vida i de tot. Quan va caure el mur de Berlín, va caure tot el camp socialista de l’est, la Unió Soviètica i altres països, jo pensava que ningú en el moviment comunista internacional sabia què fer o per on tirar. Era un moment, com deia algun company, de clavar-te en la trinxera i insistir coste el que coste, però sense treure el cap, perquè te’l volen. En aquest moment, on, lògicament, podien sorgir dubtes sobre el desenvolupament del projecte revolucionari, Arenas va plantejar que, en primer lloc, l’obstinació a fer la revolució era una qüestió d’actitud, i venia a dir alguna cosa així: “Si demà es produïra un cataclisme còsmic, i el seu resultat ens portara de nou a l’època dels faraons o a l’època dels cèsars romans, nosaltres ja no podríem ser una altra cosa diferent del que som, comunistes”.

Paco Cela posa davant d’una pintada que celebra la seua eixida de presó al seu barri natal, Agra do Orzán|BRAIS G. ROUCO

Què han suposat per a tu aquests 33 anys a la presó?

[Riu]. A veure, és que si no ho explique bé, pot semblar un acudit. Per a mi, ha estat festa, ho hem viscut amb una intensitat tremenda, la lluita de classes per a nosaltres és una festa. Hem participat, hem aportat el nostre granet de sorra, hem mantingut el nostre cordó umbilical, que ens mantenia units a la nostra classe i al nostre poble, hem saltat eufòrics d’alegria cada vegada que el nostre poble aconseguia una petita victòria, ens hem menjat els punys de ràbia quan sofrien un revés o una derrota, però hem estat. Mira, en aquesta vida hi ha dos tipus de persones, les que passen per la vida sent mig mortes i mig vives, és a dir, no s’assabenten una hòstia del que és la vida, i les que prefereixen cremar fins a acabar-se. Hi ha una cançó, que és la que més m’enamora de Víctor Jara, que diu una cosa així: “La vida pot ser sencera en cinc minuts”. Nosaltres hem tingut tota l’eternitat, i dues i tres i quatre.


Com et vas sentir davant de la rebuda de desenes d’antifeixistes?

Enlluernat. Tenia comunicació, bé per telèfon o bé per carta, i sabia que estaven preparant una bona rebuda. Evidentment, no era per a mi. És això que estàs en el lloc i en l’hora adequada. Eren tots els anys de resistència en les presons, la qual cosa suposava el reconeixement. La primera vegada que vaig sortir, en l’estació de ferrocarril, només m’estava esperant la meua mare i el meu germà Suso. La segona vegada, que va ser en el 2004, m’estaven esperant uns 15 i 20 companys. Però, clar, aquesta vegada que he sortit, mare meua! He d’escriure als companys que han quedat dins de la presó i explicar-los que sí, que ha valgut la pena, prou bé, picar en la pedra, fer la travessia del desert i ací està la gent.


Hi havia molta gent jove.

“Quan ixes, ho fas sabent que darrere de les reixes es queda un altre bon nombre de companys. Això és molt dolorós”

El que em va enlluernar, el que em va posar el cor content és que, a banda dels companys de sempre, a la resta de gent no coneixia a ningú, a ningú, a ningú. I tot gent jove. Tinc una noció molt ennuvolada d’aquell dia, però hi havia gent de Castelló, de València, d’Euskadi, de Galícia, de Madrid, de Granada,… Jo que sé! Per cert, quan ixes, tens dos sentiments molt oposats. D’una banda, és l’alegria de tornar a recobrar la llibertat i de tornar a trobar-te amb els companys que ja estan al carrer. És l’hòstia. Però, quan ixes, ho fas sabent que darrere de les reixes es queda un altre bon nombre de companys. Això és molt dolorós.


Durant aquests anys a la presó has escrit molts poemes. Vols recitar-nos un?

Hòstia. [Riu]. Mira, quan he tornat a casa, he estat al pis del meu germà i m’ha ficat cançons de Pablo Hasél amb poemes meus. Creu-me, dels que va ficar, que van ser deu o dotze, només coneixia un. Jo sempre deia: “Quin poeta vaig a ser jo? Si a penes sé ajuntar quatre lletres”. El que ocorre és que com els intel·lectuals i els poetes, la immensa majoria, es van escapolir al camp de la burgesia, algú havia d’intentar cobrir una mica el buit. Bé, algun que un altre hem tractat de cobrir-lo. No conec a molts més, però et trobes amb Pablo Hasél, et trobes amb alguns rapers, et trobes amb alguns xavals i dius: “Hòstia, encara sort que heu arribat!”. No em recorde molt bé d’algun poema, però a mi m’agrada molt un que crec que representa prou bé la meua posició en la vida. Deia: “Que la revolució és un continu inici, que és ensopegar, caure, escalabrar-te, tornar a posar-te en peu, somriure, tornar a desplegar el vol, alçar, volar i una altra patacada. I sempre és un inici, i un altre inici, i un altre inici”.

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