Cáritas y las mujeres maltratadas

El pasado martes 14 de julio fue la ONG Cáritas se veía las caras con una de las cuatro trabajadoras despedidas de forma improcedente, tal y como ha reconocido esta misma entidad, de carácer improcedente al ofrecerles esta posibilidad la abogada de la ONG antes de entrar a juicio.
Mas que una causa laboral, este juicio daba lugar a un debate social frente a la gestión de los servicios sociales por parte de organizaciones que responden a sus propios intereses. En febrero nos enterábamos de la entrega a las trabajadoras de un preaviso de despido por causas objetivas. Esto es: la casa cerraba, así que todas para la calle con una indemnización ridícula.
Ante esto, la CNT asesoró para comenzar la acción contra Cáritas y asistimos a diferentes movimientos políticos que ocurren hasta el día de hoy. Cuando hablamos de Cáritas en este artículo nos estamos refiriendo especialmente al Presidente de Cáritas Diocesana de Galicia, el señor Severino José Montes. Queremos dejar claro el disgusto de muchos voluntarios de Cáritas por esta maniobra del presidente, y los esfuerzos de la Presidenta de Cáritas Pontevedra por conseguir mantener abierta la casa. Cáritas justifica su decisión diciendo que no tienen dinero para costear el servicio: del coste total de la casa, Cáritas cada año abonaba menos del 10%, y el porcentaje fue bajando año tras año; lo demás venía financiado por la Diputación y la Junta. Curiosamente en una reunión con la Diputación, esta se comprometía a firmar un convenio mejor para mantener la casa abierta, un convenio con el que llegaba con Cáritas por el que los costes de la casa serían absolutamente simbólicos.
Mientras tanto, Severino declaraba a la prensa que "se ha tomado la decisión de cerrar el piso de acogida ante la falta de financiación necesaria por parte de las administraciones" (Faro de Vigo). Cáritas justifica su decisión en voz baja diciendo que ahora las mujeres maltratadas están muy protegidas por la ley, y que ahora hay que centrarse en los inmigrantes.
Desde CNT Pontevedra creemos que esto no es una casualidad, sino que estamos ante una maniobra de la ONG, probablemente por orden directa de la Conferencia Episcopal, destinada a la "Evangelización" de los trabajadores migrantes que llegan al país, por lo que hay que destinar dinero y esfuerzos. Para cualquier mente racional el argumento de que la nueva ley protege suficientemente a las mujeres maltratadas es un insulto: las mujeres usuarias de los servicios de la casa de mujeres maltratadas son personas perseguidas en grave riesgo de ser ASESINADAS señor Montes. Muchas mujeres con hijos, sin casa, sin recursos económicos, muchas hasta el momento de la denuncia absolutamente dependientes del tirano; ¿qué ley protege a estas mujeres señor Montes? Cáritas es una ONG vinculada estrechamente a la iglesia Católica. La dirección de sus centros es llevada por voluntarios, siendo los presidentes elegidos entre sus voluntarios. Cáritas tiene alrededor de 4.500 trabajadores, profesionales de la intervención social: trabajadoras sociales, psicólogas, educadoras, abogadas... Lo mejor que le puede pasdar a los trabajadores de Cáritas es encontrarse con un presidente que les deje hacer su trabajo, y si encima este presidente deja las decisiones en manos de los profesionales, la suerte del trabajador es doble. Parece ser que Severino José Montes no es de este estilo. Cáritas lleva servicios como la casa de mujeres maltratadas de Pontevedra financiada en un 90% con dinero público. ¿Por qué las administraciones no asumen este servicio y/o lo subcontratan a una ONG? Señor Montes, ¿qué pasa con las mujeres y sus hijos que permanecen en la casa sin el servicio de asistentes y psicólogas? Señor Montes, Señor arzobispo de Compostela, ¿no era mentir pecado? Ahora Cáritas va a tener que gastar una cantidad de dinero cercana al presupuesto anual de la Casa de Acogida de Mujeres Maltratadas en indemnizar a las trabajadoras despedidas. ¿Tiene esto algún sentido? La CNT exige la reapertura inmediata de la Casa y su gestión pública por parte de profesionales y que no se vuelva a dejar en manos de grupos ideológicos en forma de ONGs como es el caso de Cáritas en Pontevedra y Alecrín en Vigo.
Tanto en Pontevedra como en el resto de casos la excusa de ser ONGs parece eximirlos de responder como una empresa, siendo la forma de trabajar que tienen durante toda su historia, contratando y despidiendo, gestionando dinero público y con personas no profesionales viviendo de estos presupuestos.







