El despido de cinco obreros del naval saca a más de dos mil trabajadores a la calle
Los despidos en la empresa auxiliar Auxinaval desencadenaron el martes una movilización en masa, que paralizó el sector naval vigués. Los trabajadores exigieron a la patronal (y consiguieron) que se readmita a los cinco empleados.
También se pedía que cumplan el convenio pactado en mayo del pasado año, tras una dura huelga que se saldó con una veintena de heridos.
La protesta se inició en Vulcano, y paralizó la actividad industrial de unos 600 empleados que se encaminaron posteriormente al astillero de Barreras, donde se sumaron también al paro otros 800 trabajadores. A continuación, los manifestantes se dirigieron a las instalaciones de los astilleros Cardama, Freire y Armon, donde lograron igualmente que se paralizase la actividad y otros cientos de empleados se sumen a la marcha.
Fuentes sindicales explicaron que los cinco trabajadores despedidos a principios de mes trabajaron para Auxinaval, empresa subcontratada por el astillero Vulcano. La primera medida que pensaban tomar los trabajadores del sector era una huelga indefinida en lo referido al capítulo de las horas extraordinarias.
Finalmente, y tras seis horas de negociación, la empresa aceptó una de las dos propuestas presentadas por los sindicatos, que reivindican el respeto en el orden de entrada de los trabajadores que hayan finalizado un contrato en la bolsa de horas, para su nueva contratación, ya que hasta ahora la patronal contrataba de forma aleatoria.
Tras la firma de este acuerdo quedaron desconvocadas las movilizaciones anunciadas para el viernes y los trabajadores comenzarán de nuevo a hacer horas extras.
Fuentes sindicales explicaron que tras la asamblea informativa celebrada a primera hora del miércoles en el astillero para reivindicar la readmisión de sus compañeros, la directiva de Vulcano les planteó una alternativa de recolocación que fue estudiada por los afectados y refrendada por la plantilla, consistente en que los cinco trabajadores sean recolocados en distintas subcontratas que trabajan con el astillero.
Otras fuentes calificaron las cinco rescisiones de «reprimenda antisindical, ya que ellos sólo querían defender sus derechos, lo que significa que cualquiera puede exponerse a esta situación». Negaron que existiese fin de obra (como quiso hacer ver la empresa), de modo que «no hay razón que justifique esta determinación». Afirman que están muy equivocados los que crean que por firmar un convenio el año pasado «ha terminado el conflicto, sin más».







