[Gal/Cast] O desemprego nom se combate rezando

Galego
Carlos Negreira, o Presidente da Cámara Municipal da Corunha, pediu na tradicional cerimónia religiosa da “Función del Voto” que a Virgem do Rosário exerça a sua pretensa influência para combater o desemprego. Parece umha brincadeira de mau gosto, ou quiçá umha forma de reconhecer que a soluçom nom chegará da mao do poder político, com o que haverá que encomendar-se a poderes sobrenaturais com a esperança de que a situaçom se corrija.
Como nom acreditamos em magias nem em milagres, ainda que respeitamos que cada pessoa procure forças ou inspiraçom no que quiger, o que nos parece inadmissível é que quem se postulou no seu dia para que o povo o votasse para presidente da Cámara confie o principal problema, com diferença que a cidade tem e, por extensom, a Comarca, a um ser mitológico. Se há que aceitar que este problema o tem que solucionar a Virgem do Rosário, entom para que há umhas instituiçons políticas como as cámaras municipais, as deputaçons provinciais as comunidades autónomas ou mesmo o Estado? E para que passamos periodicamente polo ritual de eleger os nossos pretensos representantes nessas instituiçons? Em comportamentos como o de Carlos Negreira evidencia-se a imensa demagogia com a que o Partido Popular tratou sempre o tema do desemprego, vendendo a ideia de que tinham soluçons drásticas e radicais contra esse problema em tempo eleitoral para depois difuminar responsabilidades (como quando o presidente da Junta afirmou sem pudor que a comunidade autónoma nom tinha competências em políticas ativas de emprego) e a enorme flaqueza de um regime político e um sistema económico que nem tenhem a soluçom para os problemas da maior parte da populaçom nem reconhecem nesses problemas umha verdadeira prioridade.
Além disto, cerimónias como esta ponhem em causa a nom confessionalidade do Estado espanhol e as suas instituiçons. Nem sequer acreditamos que a maioria dos católicos convencidos ou praticantes em algumha medida se sintam representados por estes atos e do que temos certeza é de que a maioria do povo trabalhador, católicos ou nom, preferem ver medidas reais de estimulaçom do emprego antes que intercessons dos seus pretensos representantes políticos perante seres celestiais. Já rezará cada pessoa pola sua conta se o considerar oportuno e acredita em algo em que fazê-lo. Portanto menos rezar e mais trabalhar para dar soluçons tangíveis.
Castellano
Carlos Negreira, el Presidente del Ayuntamiento de A Coruña, pidió en la tradicional ceremonia religiosa de la "Función del Voto" que la Virgen del Rosario ejerza su influencia para combatir el desempleo. Parece una broma de mal gusto, o quizá una forma de reconocer que la solución no llegará de la mano del poder político, sino encomendándose a poderes sobrenaturales con la esperanza de que la situación se corrija.
Como no creemos en magias ni en milagros, aún que respetamos que cada persona encuentre fuerzas o inspiración en lo que quiera, lo que nos parece inadmisible es que quien se postuló en su día para que el pueblo lo votase para alcalde del Ayuntamiento confíe el principal problema, con diferencia, que la ciudad tiene y, por extensión, la Comarca, a un ser mitológico. Si hay que aceptar que este problema lo tenga que solucionar la Virgen del Rosario, entonces para que existen unas instituciones políticas, como los Ayuntamientos, las diputaciones provinciales, las comunidades autónomas e incluso el Estado? Y para que pasamos periódicamente por el ritual de elegir nuestros pretendidos representantes en esas instituciones?
En comportamientos como el de Carlos Negreira se evidencia la inmensa demagogia con la que el Partido Popular trató siempre el tema del desempleo, vendiendo la idea de que tenían soluciones drásticas y radicales contra ese problema en época electoral para después difuminar responsabilidades ( como cuando el Presidente de la Junta afirmó sin pudor que la comunidad autónoma no tenía competencias en políticas activas de empleo)y la enorme debilidad de un régimen político y un sistema económico que no tienen solución para los problemas de la mayor parte de la población, ni reconocen la verdadera prioridad de estos problemas.
Además de esto, ceremonias como esta ponen en entredicho la no confesionalidad del Estado español y sus instituciones. Ni siquiera creemos que la mayoría de los católicos convencidos o practicantes en alguna medida se sientan representados por estes actos y de lo que tenemos certeza es de que la mayoría del pueblo trabajador, católicos o no, prefieren ver medidas reales de estimulación del empleo antes que intercesiones de sus representantes políticos ante seres celestiales. Ya rezará cada persona por su cuenta si así lo considera oportuno y cree en algo para hacerlo. Por tanto, menos rezar y más trabajar para ofrecer soluciones tangibles.








