Mienten, la derecha no avanza en Galicia

En política hay que saber leer y descifrar. Y un buen ejemplo son las elecciones gallegas. El PPdeG ha logrado la mayoría absoluta en Galicia, pero, ojo, el apoyo a la derecha no ha aumentado, al menos de forma significativa. Es lo que tienen los porcentajes, falsean la realidad.
Los populares han obtenido prácticamente el mismo número de votos que en 2005. Pero si entonces frisaron la mayoría absoluta con 37 escaños, esta vez les han bastado casi los mismos votos para llegar a los 39 escaños. Apenas 3.216 votos más le han bastado a Alberto Núñez Feijóo para gobernar sobrado. Pero de ahí a aseverar que el apoyo al PPdeG y, por ende, al PP y a Rajoy, ha aumentado de forma significativa es, sencillamente, tergiversar la realidad y, por tanto, mentir.
El mérito de Núñez Feijóo se ciñe a haber mantenido intacta la masa de votos que recibió Manuel Fraga en 2005 y que, por entonces, se midió en clave de descalabro. ¿Por qué ahora, con el mismo número de votos, se leen estos votos como la revitalización de la derecha gallega?
En los comicios de 2001, Fraga renovaba mayoría absoluta —la cuarta— con 791.885 votos. Feijóo no ha sido siquiera capaz de remontar aquel descalabro de 32.000 votos perdidos en 2005. Sólo ha recuperado a un 9% de los votantes que perdieron los populares en los últimos años de Fraga. ¿Es esto meritorio, teniendo además a su favor el lógico desgaste que sufre cualquier gobierno por una crisis como la que vivimos y algunos desmanes que han protagonizado socialistas y nacionalistas en el gobierno?
No, la derecha no tiene más apoyo en Galicia. La derecha se ha estancado en Galicia. Pero se ha visto beneficiada por la pérdida de votos de socialistas y nacionalistas. Hasta ahora, los votos fluctuaban de un lado a otro, a modo de castigo, entre los tres partidos hegemónicos. Pero esta vez los votantes desencantados con el bipartito no han transvasado la confianza al PPdeG —por algo será— y se la han concedido a partidos menores, principalmente a dos: UPyD (Unión Progreso y Democracia), que recibió 23.445 votos, y TEGA (Terra Galega), partido al que otorgaron su confianza 18.388 votantes.


No, las elecciones no las ganó Núñez Feijóo, ni Rajoy. Las elecciones las perdió el bipartito.
El PSdeG perdió 73.024 votos y el BNG, 44.706.
Conclusión:
—Mienten quienes dicen que la derecha avanza en Galicia.
—El PPdeG se estanca.
—El PSdeG y el BNG sufren un descalabro que merece purgas (pocos gobiernos se desgastan tanto y tan rápidamente como el que constituyeron socialistas y nacionalistas).
—Cada vez más gallegos demuestran su desencanto con las tres fuerzas hegemónicas —ninguna puede sacar pecho, en términos de votos— y trasladan su confianza a partidos menores.
—El parlamento tricolor empieza a desgastarse y a aburrir a los gallegos. En los comicios con mayor participación en la historia moderna de Galicia —70,46%—, ninguno de los tres grandes partidos se ha visto verdaderamente beneficiado en número de votos.
¿Qué está pasando en Galicia? Es hora de decir la verdad.







